
Ocho formas de preparar el mismo café, con las proporciones que usa nuestro tostador. No hay una mejor que otra: hay una que se parece más a la taza que te gusta.
Antes de la receta específica, cuatro cosas que valen para cualquier método.
El agua pasa por el café una sola vez y cae por gravedad. Dan tazas limpias, donde se distinguen bien las notas de cata.
Molienda media. El vertido a mano de toda la vida, y el que más margen de mejora te da.
Molienda media. Su filtro es más grueso: retiene más aceites y deja la taza más limpia y más ligera. Es el método para un café que quieres oír con claridad.
Mismo procedimiento que el V60, con bloom de 45 segundos y vertidos continuos. Tarda más porque el filtro frena el agua: es normal.
Molienda media. La eléctrica de goteo. Reparte el agua sola y con un ritmo fijo, así que casi todo el control está en la proporción y en la molienda.
Usa la misma base 1:15 y llena la jarra con agua filtrada. Si tu cafetera tiene placa caliente, sirve el café enseguida: veinte minutos en la placa lo vuelven amargo.
El café se queda dentro del agua. Dan más cuerpo y una taza más redonda.
Molienda gruesa. El método más indulgente que existe: casi no hay técnica que arruinar.
Molienda media. Inmersión corta y un empujón final. Es el más viajero y el más flexible.
En método invertido, con extracción suave y prensado lento. Si tu receta es muy corta, baja un punto la molienda.
Molienda gruesa. Frío, de doce a veinticuatro horas. Menos ácido y más dulce que cualquier versión caliente del mismo café.
Mezcla café y agua fría en proporción 1:8 si vas a diluirlo después, o 1:15 para tomarlo directo. Deja en la nevera, cuela y guarda hasta una semana.
Molienda media. Vacío y vapor, a la vista. El café queda en remojo a temperatura alta y constante, así que una molienda fina se pasaría de extracción.
Molienda fina. Es el método menos indulgente: dos segundos de diferencia se notan.
Si sale en menos de 28 segundos, cierra la molienda. Si pasa de 32, ábrela. Cambia una variable a la vez.
Molienda fina. La italiana de la estufa, que en Colombia casi todos tuvimos primero.
Si te gustan las tazas limpias donde se distinguen frutas y flores, empieza por V60 o Chemex. Si prefieres cuerpo, dulzor y textura, prensa francesa. Si quieres algo intenso y corto, espresso o greca.
Cada ficha de café trae la receta que nuestro tostador armó para ese lote, con sus parámetros y sus tips. No todos los cafés piden lo mismo.
Dejar un comentario
Tu dirección de correo no será publicada. Todos los espacios marcados con (*) son obligatorios.